A menudo hemos oído que lo que comemos puede afectar nuestra salud. Esto fue muy evidente, y prácticamente demostrado con alimentos grasos y ataques cardíacos, alimentos azucarados y diabetes, o alimentos ricos en sodio y cálculos renales. Pero ¿qué pasa con las enfermedades psicológicas? ¿Lo que comemos puede afectar a nuestro cerebro y causar una enfermedad? ¿Se aplica esto al trastorno de pánico?
Si bien no hay ningún estudio que muestre que
ciertos alimentos causan el trastorno de pánico, parece que hay
correlaciones entre ciertos alimentos y la exacerbación de la
enfermedad. Tal vez por eso la alimentación saludable es considerada
como uno de los tratamientos alternativos para el trastorno de pánico
en el libro de Lucas Quintana, “Alto Ataques de Pánico” Una persona con un historial de ataques de pánico o trastornos de ansiedad puede encontrar que deberá cesar la ingesta de ciertos alimentos ya que pueden empeorar sus síntomas. Generalmente, son alimentos que pueden afectar a los neurotransmisores del cerebro de manera que estimulen la ansiedad. Un buen ejemplo de estos son alimentos o bebidas que tienen cafeína o glucuronolactona, un ingrediente común en las bebidas energéticas.



